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Por qué los accesorios desempeñan un papel decisivo en los kakemono y shikishi
Un rollo colgante japonés o una tabla shikishi vive del cuidado con que se presenta, se transporta y se conserva. Para que este manejo se logre a lo largo de años y décadas, se necesitan accesorios adecuados y tradicionalmente probados. En esta categoría encontrará cuatro elementos centrales de la cultura japonesa de presentación y conservación: fuchin, jikusaki, tomobako y monturas shikishi vacías, cada uno con una función propia desarrollada a lo largo de siglos.
Fuchin: pesos decorativos para un colgado sereno
Los fuchin son pequeños pesos, utilizados generalmente por pares, que se fijan en el extremo inferior de un kakemono, en la varilla inferior. Su función es en primer lugar práctica: hacen que el rollo colgante cuelgue recto y no se balancee por corrientes de aire o ligeras vibraciones. Al mismo tiempo, los fuchin son en sí mismos pequeños objetos de arte, fabricados a menudo en metal y provistos de borlas, campanillas u ornamentos filigranos, con lo que aportan al kakemono un acento decorativo adicional y discreto. En la ceremonia del té y en ocasiones especialmente representativas, la elección de los fuchin se adapta conscientemente al motivo o a la ocasión del kakemono correspondiente.
Jikusaki: los remates extremos de la varilla
Jikusaki designa los dos remates extremos de la varilla inferior de un kakemono, que sobresalen visiblemente a los lados. Constituyen el cierre decorativo del rollo colgante y se fabrican con los materiales más diversos, como madera, cerámica, laca o imitación de marfil, correspondiendo con frecuencia el material y la elaboración al valor y a la ocasión del kakemono respectivo. En rollos colgantes especialmente valiosos o antiguos, los jikusaki suelen constituir un rasgo de calidad por sí mismo, ya que su elaboración, forma y elección de material permiten sacar conclusiones sobre el esmero de todo el montaje de la obra.
Tomobako: la caja de conservación tradicional
La tomobako es una caja sencilla, fabricada generalmente en madera de pino o de cedro, a menudo rotulada a mano con el título, el nombre del artista y la fecha de creación de la obra. Protege de forma fiable el kakemono enrollado de la luz, el polvo y la humedad, y en piezas antiguas suele constituir un detalle de coleccionista por derecho propio, ya que la rotulación puede aportar valiosas indicaciones sobre la procedencia. En los hogares japoneses tradicionales se consideraba durante mucho tiempo evidente que cada kakemono se entregara con una tomobako confeccionada expresamente y a medida, una costumbre que se mantiene hasta hoy en las obras de gran calidad.
Monturas shikishi vacías: el marco para la caligrafía y la pintura propias
Los shikishi son tablas de cartón cuadradas y más rígidas, sobre las que tradicionalmente se realizan caligrafías, pequeños poemas o pinturas, una alternativa más compacta al kakemono, especialmente adecuada para formatos más pequeños y trabajos artísticos más espontáneos. Nuestras monturas shikishi vacías son montajes adecuados para tales tablas y se dirigen tanto a coleccionistas que desean presentar con estilo un trabajo shikishi ya existente, como a todos aquellos que se dedican ellos mismos a la caligrafía o a la pintura y desean mostrar posteriormente su propio trabajo en un marco tradicional. La montura asume así conscientemente un papel discreto y dirige la mirada hacia la propia caligrafía o pintura en el centro.
Los accesorios como expresión de cuidado y estima
Desde la perspectiva tradicional japonesa, el cuidado con que se manipula, transporta y conserva un objeto de arte constituye en sí mismo una expresión de la estima hacia la obra y su creador. Un kakemono sin fuchin adecuados cuelga inquieto, sin unos jikusaki limpios parece incompleto, y sin tomobako queda desprotegido a largo plazo. También un trabajo shikishi alcanza su forma de presentación completa y digna solo mediante una montura adecuada. Quien invierte en accesorios de calidad contribuye directamente a la conservación del valor y al efecto adecuado de su colección.
Equipe sus kakemono y shikishi con los accesorios tradicionales adecuados, para una presentación a la altura de la obra y una conservación que la preserve a través de generaciones.