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Calabazas de peregrino y gorriones

Kakemono, Obra única, con caja, 182 x 60 cm
Número de producto: 5749

Vendido: ya no disponible

Esta obra era una pieza única hecha a mano. No se puede volver a pedir y no habrá una segunda igual en esta forma. La página permanece en línea como parte de nuestro archivo.

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Detalles de la pieza vendida

  • Altura 182 cm
  • Anchura 60 cm
  • Caja de madera
  • Jikusaki Madera
  • Material Honshi Seda
  • Obra única
  • Tipo de artículo Kakemono
  • Técnica Pintura a mano
  • Época de creación Heisei (1989–2019)
Vendido

Ya no está disponible

Descripción del artículo

Hojas exuberantes y varias calabazas de peregrino maduras cuelgan pesadamente de una rama sinuosa, mientras dos gorriones han encontrado su lugar sobre un saliente rocoso en el borde inferior de la imagen. La calabaza de peregrino, conocida en Japón como hyôtan, se considera desde siempre un símbolo de buena suerte que promete abundancia y protección contra la desgracia, un motivo apreciado en la pintura decorativa de aves y plantas.

Los intensos tonos verdes de las hojas y las delicadas y claras formas de las calabazas crean un contraste atractivo, mientras que los dos gorriones aportan a la composición una nota vivaz, casi juguetona. En el borde inferior de la imagen pueden apreciarse la firma y el sello rojo del artista; la obra data del periodo Heisei.

El rollo colgante, pintado sobre seda y con extremos de madera, se entrega con una caja de madera a juego. Con su representación clara y cercana a la naturaleza y su simbología amable, este kakemono, «Calabazas de peregrino y gorriones», es un motivo acogedor para los coleccionistas de pintura japonesa.

Preguntas frecuentes

No, dado que se trata de una obra única, solo existe en un único ejemplar.
Con gusto podemos buscarlo por usted. Contáctenos con los detalles del objeto que busca y con gusto veremos qué se puede hacer.
Porque ambos datos hablan de cosas distintas: la datación por época describe el objeto –soporte, colores, estado de conservación–, mientras que la firma indica qué nombre figura en la pintura. Detrás de ello no suele haber un intento de engaño, sino la formación tradicional en la pintura japonesa: copiar según los modelos del taller fue durante siglos el plan de estudios, un utsushi se considera una reverencia hacia el maestro, los talleres firmaban con el nombre del maestro, y los nombres de artista se transmitían dentro de una escuela. Un rollo colgante de este tipo no es, por tanto, una falsificación, sino una pieza única pintada a mano que continúa el lenguaje formal de su escuela –solo que no es la obra del nombre célebre, y su precio se corresponde con ello–. Lo explicamos con detalle en la guía ¿Por qué a veces la fecha de creación no coincide con los datos biográficos del artista?.