Saltar al contenido principal Saltar a la búsqueda Saltar a la navegación principal

Cabeza de dragón sobre el remolino de agua

Kakemono, Obra única, 166 x 52 cm
Número de producto: 5879

Vendido: ya no disponible

Esta obra era una pieza única hecha a mano. No se puede volver a pedir y no habrá una segunda igual en esta forma. La página permanece en línea como parte de nuestro archivo.

Estas obras podrían interesarle

Detalles de la pieza vendida

  • Altura 166 cm
  • Anchura 52 cm
  • Jikusaki Madera
  • Material Honshi Seda
  • Obra única
  • Tipo de artículo Kakemono
  • Técnica Pintura a mano
  • Época de creación Shôwa (1926–1989)
Vendido

Ya no está disponible

Descripción del artículo

De densas nubes de tinta entrelazadas emerge la cabeza de un dragón, cuyos ojos muy abiertos y melena erizada se presentan directamente ante el espectador. Con pocas pero sumamente dinámicas pinceladas se ha capturado la fuerza del ser mítico: largos pelos de barba, garras puntiagudas y un cuello curvado y escamado se enroscan a través del campo de la imagen, mientras que los oscuros lavados en el fondo aportan profundidad y movimiento adicionales. En la iconografía japonesa, el dragón es considerado el soberano del agua y del clima, y se asocia tradicionalmente con la sabiduría, la fuerza y la protección.

La pintura a mano se realizó sobre fina seda y procede de la era Shôwa; la pincelada vigorosa, casi caligráfica, recuerda a la tradición de la pintura a tinta del arte zen, en la que el dragón representa desde hace siglos un motivo central.

Montado en el formato clásico de kakemono, el rollo colgante es apto tanto para la presentación en el tokonoma como para servir de imponente punto focal en un espacio habitable moderno. Para los amantes de la expresiva pintura a tinta japonesa, esta obra única, con su composición llena de movimiento, es una pieza de colección impresionante.

Preguntas frecuentes

No, dado que se trata de una obra única, solo existe en un único ejemplar.
Con gusto podemos buscarlo por usted. Contáctenos con los detalles del objeto que busca y con gusto veremos qué se puede hacer.
Porque ambos datos hablan de cosas distintas: la datación por época describe el objeto –soporte, colores, estado de conservación–, mientras que la firma indica qué nombre figura en la pintura. Detrás de ello no suele haber un intento de engaño, sino la formación tradicional en la pintura japonesa: copiar según los modelos del taller fue durante siglos el plan de estudios, un utsushi se considera una reverencia hacia el maestro, los talleres firmaban con el nombre del maestro, y los nombres de artista se transmitían dentro de una escuela. Un rollo colgante de este tipo no es, por tanto, una falsificación, sino una pieza única pintada a mano que continúa el lenguaje formal de su escuela –solo que no es la obra del nombre célebre, y su precio se corresponde con ello–. Lo explicamos con detalle en la guía ¿Por qué a veces la fecha de creación no coincide con los datos biográficos del artista?.