Cuenco de té chawan de cerámica de Minoh por Matsuda Kizan
Vendido: ya no disponible
Esta obra fue hecha a mano y era una pieza única. No se puede volver a pedir y no existirá una segunda vez en esta forma. La página permanece en línea como parte de nuestro archivo.
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Detalles de la pieza vendida
- Altura 9 cm
- Anchura 11 cm
- Peso 392 g
- Caja de madera Sí
- Color Blanco, Rojo
- Estilo / Tradición Mino-yaki
- Material Cerámica
- Obra única Sí
- Tipo de artículo Chawan
- Época de creación Shôwa (1926–1989)
Descripción del artículo
La intensa y ardiente elegancia del Mino-yaki se despliega en este chawan de Matsuda Kizan con una presencia casi dramática. La cerámica de Mino, llamada así por las hojas otoñales de momiji de las cascadas de Minoh, cerca de Osaka, surgió en la década de 1920 gracias al trabajo pionero de Matsuda Kizan, quien, tras repetidos experimentos, desarrolló un esmalte rojo jaspeado mediante el proceso Raku de cocción a baja temperatura. Inspirado por las hojas de arce de un rojo intenso, creó una técnica única que combina tonos vivos de rojo y blanco en patrones arremolinados y que confiere a la cerámica una cualidad expresiva, casi pictórica, una innovación que convirtió la Minoh-ware en una tradición propia, marcada por la ceremonia del té.
La pieza presenta una forma compacta y cilíndrica, con un borde ligeramente irregular y ondulado que genera una tensión orgánica hecha a mano. La superficie está recorrida por una densa red de rojo luminoso que contrasta con un blanco puro en finas vetas, remolinos y motas, y que en algunos puntos resplandece en rojo intenso. Este esmalte jaspeado forma texturas en relieve con grietas y elevaciones que capturan y refractan la luz, un efecto que hace que la pieza parezca en constante movimiento y revele nuevos patrones ardientes según el ángulo de visión, como si el follaje otoñal y la nieve se fundieran en una danza.
Como obra única hecha a mano de un maestro pionero de la tradición de Mino, este chawan se presenta en una caja de madera firmada, lo que subraya su autenticidad y su especial valor para los coleccionistas. Resulta ideal para la preparación de matcha, donde la intensa presencia del color y el tacto áspero y sensual enriquecen el ritual y crean una profunda conexión emocional. Con el tiempo, el objeto adquiere aún más carácter gracias a una suave pátina y al uso, convirtiéndose en un testimonio vivo del arte cerámico japonés que capta la belleza de la naturaleza efímera en una forma duradera.