Cuenco de té chawan de cerámica Raku por Ryohei Kusakabe
- Altura 9 cm
- Anchura 13 cm
- Peso 398 g
- Caja de madera Sí
- Color Blanco, Naranja, Negro
- Estilo / Tradición Cerámica Raku
- Material Cerámica
- Obra única Sí
- Tipo de artículo Chawan
- Época de creación Shôwa (1926–1989)
350,00 €
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Descripción del artículo
La explosiva intensidad cromática y la dramática textura de la cerámica Raku moderna emergen en este chawan de Ryohei Kusakabe con una vivacidad casi ígnea. La cerámica Raku, originaria de Kioto y estrechamente vinculada a la ceremonia del té, se caracteriza por piezas hechas a mano y cocidas a baja temperatura, que adquieren mediante cocción en reducción sus característicos craquelados, reflejos metálicos y esmaltados imprevisibles. Kusakabe, maestro contemporáneo de esta tradición, experimenta con marcados contrastes cromáticos y efectos jaspeados que evocan paisajes volcánicos o el fuego otoñal – una evolución expresiva de las técnicas clásicas aka-raku y kuro-raku, que acentúa la porosidad del barro y la dinámica del proceso de cocción.
El recipiente presenta una forma amplia, como de cuenco, con un borde irregularmente ondulado que genera una tensión orgánica, casi pulsante. La superficie está recorrida por un patrón salvaje de naranja-rojo luminoso que contrasta, en densas vetas y motas, con un negro profundo y un blanco puro. Finos craquelados y zonas brillantes y goteantes recorren la textura áspera y en relieve, generando reflejos metálicos que centellean según la incidencia de la luz – un efecto que hace que la pieza parezca en constante transformación y revela, al contemplarla, nuevos matices dramáticos.
Como obra única hecha a mano de un talentoso artista Raku, este chawan se presenta en una caja de madera firmada, lo que subraya su autenticidad y su especial valor para los coleccionistas. Resulta ideal para la preparación de matcha, donde la intensa presencia cromática, el tacto poroso y la profundidad visual enriquecen el ritual y crean una experiencia emocional, casi meditativa. Con el tiempo, el objeto va adquiriendo aún más carácter gracias a la suave pátina y al uso, convirtiéndose en un testimonio vivo del arte cerámico japonés que une tradición y modernidad expresiva.