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Dragón junto al Fuji-San

Kakemono, Obra única, con caja, 220 x 87 cm
Número de producto: 6096

Vendido: ya no disponible

Esta obra fue hecha a mano y era una pieza única. No se puede volver a pedir y no existirá una segunda vez en esta forma. La página permanece en línea como parte de nuestro archivo.

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Detalles de la pieza vendida

  • Altura 220 cm
  • Anchura 87 cm
  • Caja de madera
  • Jikusaki Hueso
  • Material Honshi Seda
  • Obra única
  • Tipo de artículo Kakemono
  • Técnica Pintura a mano
  • Época de creación Meiji (1868–1912)
Firma / sello:
Tsurumine Sansei
Vendido

Ya no está disponible

Descripción del artículo

Dos dragones que emergen fantasmalmente de las nubes juguetean alrededor del majestuoso Fuji-San, cuya cima cubierta de nieve se recorta con claridad sobre los ondulantes bancos de niebla. Los dragones están ejecutados con finos tonos de tinta cambiantes, de modo que casi parecen fundirse con las nubes, mientras que la montaña misma está representada con líneas más serenas y firmes. Esta contraposición entre la fuerza salvaje de la naturaleza y la quietud sublime constituye el atractivo particular de esta composición.

La obra, pintada sobre seda, lleva la firma y el sello del artista Tsurumine Sansei (鶴峰三清) y fue creada en la era Meiji. El jikusaki de hueso completa el elaborado montaje, y el rollo colgante se entrega junto con una caja de madera con inscripción. En el simbolismo japonés, los dragones representan tradicionalmente el agua, el clima y la fuerza cósmica, mientras que el Fuji-San es considerado la montaña sagrada por excelencia, una combinación que confiere a la imagen una profundidad mitológica especial.

Para los coleccionistas de motivos paisajísticos excepcionales y los amantes de las representaciones japonesas de dragones, este kakemono de la era Meiji es una pieza impresionante y poco frecuente, de gran fuerza simbólica.

Preguntas frecuentes

No, dado que se trata de una obra única, solo existe en un único ejemplar.
Con gusto podemos buscarlo por usted. Contáctenos con los detalles del objeto que busca y con gusto veremos qué se puede hacer.
Porque ambos datos hablan de cosas distintas: la datación por época describe el objeto –soporte, colores, estado de conservación–, mientras que la firma indica qué nombre figura en la pintura. Detrás de ello no suele haber un intento de engaño, sino la formación tradicional en la pintura japonesa: copiar según los modelos del taller fue durante siglos el plan de estudios, un utsushi se considera una reverencia hacia el maestro, los talleres firmaban con el nombre del maestro, y los nombres de artista se transmitían dentro de una escuela. Un rollo colgante de este tipo no es, por tanto, una falsificación, sino una pieza única pintada a mano que continúa el lenguaje formal de su escuela –solo que no es la obra del nombre célebre, y su precio se corresponde con ello–. Lo explicamos con detalle en la guía ¿Por qué a veces la fecha de creación no coincide con los datos biográficos del artista?.