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Flores de hibisco y saltamontes

Kakemono, Obra única, con caja, 215 x 53 cm
Número de producto: 6448
  • Altura 215 cm
  • Anchura 53 cm
  • Caja de madera
  • Jikusaki Hueso
  • Material Honshi Papel
  • Obra única
  • Tipo de artículo Kakemono
  • Técnica Pintura a mano
  • Época de creación Shôwa (1926–1989)
Firma / sello:

380,00 €

Disponible, plazo de entrega: 1-3 días

Descripción del artículo

Grandes flores de hibisco de un azul suave se abren en medio de exuberantes hojas de un verde grisáceo, mientras un solitario saltamontes reposa sobre una hoja y anima la escena con serena presencia. La composición apuesta por sutiles gradaciones de color y un uso mesurado del detalle, de modo que los cálices de las flores y el follaje parecen casi ingrávidos. Este motivo capta la callada belleza de un día de verano y transmite una atmósfera de serenidad y armonía natural.

El kakemono lleva la firma y el sello de Kawasaki Shoko, un artista del periodo Showa que se dedicó a la pintura tradicional de flores e insectos (kachō-ga con insectos). En este periodo, muchos pintores apreciaban la observación minuciosa de la naturaleza y la plasmaban en composiciones reducidas pero expresivas, que invitan al espectador a la contemplación atenta. Kawasaki Shoko es conocido por su trazo limpio y por el equilibrio armonioso entre el color y el espacio vacío.

Pintado sobre papel, la obra despliega una paleta fría pero vivaz de tonos grises y azules, que hace que la textura de los pétalos y el nervado de las hojas resulten especialmente plásticos. Los jikusaki de hueso confieren a la pieza un montaje elegante y tradicional. Se entrega con una caja de madera firmada. Esta obra única pintada a mano trae la quietud meditativa de las representaciones naturales japonesas al espacio y resulta especialmente adecuada para los amantes que aprecian la elegancia sutil y la belleza de los motivos sencillos.

Preguntas frecuentes

Sí, esta obra se entrega con una caja de madera.
Sí, esta pieza lleva la firma o el sello de Kawasaki Shoko
Basándonos en los datos de los propietarios anteriores y en el estado del objeto, lo situamos aproximadamente en la época Shôwa (1926–1989), pero no podemos precisar la fecha concreta.
Sí, se trata de una auténtica obra única hecha a mano, que no existe una segunda vez.
Porque ambos datos hablan de cosas distintas: la datación por época describe el objeto –soporte, colores, estado de conservación–, mientras que la firma indica qué nombre figura en la pintura. Detrás de ello no suele haber un intento de engaño, sino la formación tradicional en la pintura japonesa: copiar según los modelos del taller fue durante siglos el plan de estudios, un utsushi se considera una reverencia hacia el maestro, los talleres firmaban con el nombre del maestro, y los nombres de artista se transmitían dentro de una escuela. Un rollo colgante de este tipo no es, por tanto, una falsificación, sino una pieza única pintada a mano que continúa el lenguaje formal de su escuela –solo que no es la obra del nombre célebre, y su precio se corresponde con ello–. Lo explicamos con detalle en la guía ¿Por qué a veces la fecha de creación no coincide con los datos biográficos del artista?.

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