Kawasaki Shōko (川崎小虎): del yamato-e al pequeño motivo
Kawasaki Shōko (川崎小虎, 1886–1977) fue un pintor japonés de nihonga. Nació en Gifu y llevó originalmente el nombre de Nakano Ryūichi; el apellido Kawasaki lo adoptó más tarde. Su camino lo llevó de la tradición pictórica cortesana a una pintura marcadamente modesta, una evolución característica de la pintura japonesa del siglo XX en su conjunto.
El yamato-e del abuelo
El abuelo de Shōko fue el pintor Kawasaki Chitora, quien lo instruyó ya de niño en el yamato-e, esa tradición pictórica japonesa clásica de color cubriente, contorno claro y temas literarios. Tras la muerte de Chitora en 1902, Shōko continuó su formación con Kobori Tomoto, que pertenecía a la misma corriente. En 1910 se graduó en la Escuela de Bellas Artes de Tokio.
Cambio de la obra e influencia sobre Higashiyama Kaii
Al principio Shōko trabajó en la manera lírica del yamato-e de sus maestros. Con los años pasaron a primer plano temas más humanos, y en la vejez, pequeños motivos de la naturaleza y del mundo animal: una flor, un insecto, un pájaro. En 1961 se le concedió el Premio de la Academia Imperial. Su hija mayor se casó con Higashiyama Kaii, el más importante pintor de paisajes japonés de la posguerra; la concepción de Shōko influyó en la obra posterior de este.
Hibisco y saltamontes: la imagen del final del verano
El hibisco florece a finales del verano, y cada flor dura solo un día, una circunstancia que lo convierte, en la tradición pictórica japonesa, en símbolo de la fugacidad. Un saltamontes junto a él marca la escala e introduce la hora del día en la imagen: pertenece a las horas en que el calor amaina. Motivos así requieren poco esfuerzo y mucha precisión, y cuelgan en el tokonoma durante las semanas entre el pleno verano y el comienzo del otoño.