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Artista

Fukui Kōtei

Fukui Kōtei (福井江亭, 1866–1937) estudió con Kawabata Gyokushō y trabajó dentro de la tradición Maruyama.
Kakemono de Fukui Kōtei: gorriones sobre crisantemos en flor, en color sobre seda.
Gorriones sobre crisantemos – kakemono de Fukui Kōtei (福井江亭) (detalle)
En pocas palabras
Fukui Kōtei (福井江亭) fue un pintor japonés (1866–1937). Su nombre de nacimiento era Shinnoshin, y como gō utilizaba también Tenshindō. En julio de 1884 ingresó en la escuela de Kawabata Gyokushō, que este mantenía en la finca Mitsui en Fukagawa, y allí aprendió desde los fundamentos el estilo pictórico de la escuela Maruyama. Su campo de trabajo fue la pintura de flores y aves, género en el que la observación precisa de la naturaleza propia de esta corriente despliega toda su fuerza.

Fukui Kōtei (福井江亭): discípulo de Kawabata Gyokushō

Fukui Kōtei (福井江亭, 1866–1937) fue un pintor japonés de las épocas Meiji, Taishō y principios de Shōwa. Su nombre de civil era Shinnoshin (信之進); junto a él usó el gō Tenshindō (天真堂).

La escuela en la finca Mitsui

En julio de 1884, Kōtei ingresó en la escuela de Kawabata Gyokushō, que este mantenía en la finca de la familia Mitsui en Fukagawa. Allí aprendió desde sus fundamentos la manera de pintar de la escuela Maruyama. Gyokushō (1842–1913) fue uno de los maestros más influyentes de su época: enseñó como profesor en la Escuela de Arte de Tōkyō y fundó la escuela de pintura Kawabata, de la que surgieron, a lo largo de décadas, pintores de nihonga. Quien estudiaba con él se situaba en una línea que unía la observación de la naturaleza propia de la corriente Maruyama con las exigencias de las nuevas academias de arte.

La manera de pintar Maruyama en la pintura de flores y aves

La escuela Maruyama se remonta a Maruyama Ōkyo, quien en el siglo XVIII introdujo el estudio de la naturaleza en la pintura japonesa. Su particularidad reside en que las formas no se delimitan mediante un contorno marcado, sino que se construyen a partir de capas graduadas de tinta; el color se añade de manera puntual. Para el plumaje, los pétalos y el follaje esto resulta especialmente adecuado, porque cada superficie conserva su propia materialidad.

Crisantemo y gorrión: el noveno mes

El crisantemo florece en el noveno mes y es la última de las grandes flores antes del invierno; en Japón tiene dedicada su propia fiesta. Los gorriones que aparecen sobre ella aportan movimiento a un motivo que, de otro modo, tendería a resultar estático; son a la vez la medida con la que puede apreciarse el tamaño de las flores. Estos rollos colgantes pertenecen al otoño y, pasada la temporada, se vuelven a enrollar.