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Artista

Saegusa Sokō

Saegusa Sokō (三枝素光) fue un pintor de nihonga del periodo Taishō. Expuso en la Bunten y en la Teiten, las exposiciones anuales de patrocinio estatal.
Kakemono de Saegusa Sokō: jabalí entre el follaje otoñal
Jabalí entre hojas de otoño – kakemono de Saegusa Sokō (三枝素光), época Taishō (detalle)
En pocas palabras
Saegusa Sokō (三枝素光) fue un pintor japonés de nihonga del periodo Taishō y trabajó en el entorno de Tōkyō. Expuso en la Bunten y en la Teiten, las exposiciones anuales sostenidas por el Estado que en aquella época determinaban en buena medida el rango de un pintor. Su campo de trabajo era la representación de animales y de la naturaleza en relación con las estaciones del año, realizada con la técnica del nihonga con pigmentos minerales sobre seda o papel.

Saegusa Sokō (三枝素光): pintor de nihonga del periodo Taishō

Saegusa Sokō (三枝素光) fue un pintor japonés de nihonga cuya actividad se sitúa en el periodo Taishō. Trabajó en el entorno de Tōkyō y pertenecía, por tanto, a la sección de Kantō del sistema pictórico japonés, que se gestionaba de forma organizativamente separada de la tradición kiotense.

Bunten y Teiten: el sistema de exposiciones de la época

Sokō expuso en la Bunten y en su sucesora, la Teiten. Estas exposiciones anuales sostenidas por el Estado determinaron de manera decisiva, desde 1907, quién era reconocido como pintor: la aceptación por el jurado suponía el reconocimiento profesional, y las aceptaciones repetidas fundaban una carrera. Para los pintores de nihonga de aquellos años, el camino a través de estas exposiciones era prácticamente la única vía, a menos que se sumaran a una de las asociaciones independientes.

El jabalí y el décimo mes

El jabalí cierra el zodiaco japonés y está asociado al décimo mes — un kakemono con este motivo pertenece, por tanto, al otoño avanzado, cuando el follaje se tiñe de colores. En la técnica del nihonga, con pigmentos minerales sobre seda, la escena obtiene su atractivo del contraste de materiales: el pelaje hirsuto y mate frente al rojo y el amarillo del follaje otoñal, aplicados con superficie lisa. A diferencia de la grulla o el pino, el jabalí no es un símbolo de buena fortuna para ocasiones festivas, sino una imagen estacional en sentido estricto, que se cuelga y se retira de nuevo al cabo de pocas semanas.