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Artista

Mori Yūzan

Mori Yūzan (森雄山, 1869–1917) creó con el libro de motivos Hamonshū una de las colecciones más conocidas de motivos de olas japoneses.
Kakemono de Mori Yūzan: luna llena sobre un paisaje brumoso, en tinta
Luna llena sobre paisaje neblinoso – kakemono de Mori Yūzan (森雄山) (detalle)
En pocas palabras
Mori Yūzan (森雄山) fue un pintor japonés que trabajó desde mediados del periodo Meiji hasta principios del periodo Taishō (1869–1917). Se hizo conocido sobre todo por el libro de motivos Hamonshū, publicado en 1903 en tres volúmenes y dedicado exclusivamente a motivos de olas en xilografía monocroma. Estaba pensado como repertorio de modelos para artesanos que fabricaban cerámica, utensilios religiosos y accesorios de espada. Hoy es uno de los libros de motivos japoneses más conocidos y es de acceso libre.

Mori Yūzan (森雄山): el hombre detrás de las olas

Mori Yūzan (森雄山, 1869–1917) fue un pintor japonés que trabajó desde mediados del periodo Meiji hasta principios del periodo Taishō. Debe su fama menos a sus rollos colgantes que a un libro, un libro que ha marcado la percepción de los motivos de olas japoneses en todo el mundo.

Hamonshū: un libro de modelos de 1903

En 1903 apareció el Hamonshū de Yūzan en tres volúmenes. No contiene más que olas: motivos acuáticos estilizados, impresos en xilografía monocroma, página tras página, en variaciones siempre nuevas: rompiente que revienta, marejada tranquila, remolinos, espuma. No estaba pensado como libro de arte, sino como repertorio de modelos para artesanos que fabricaban cerámica, utensilios religiosos y accesorios de espadas y necesitaban un repertorio de formas útiles.

Precisamente esta finalidad explica su efecto. Hoy el libro es de libre acceso y diseñadores de todo el mundo lo utilizan como fuente de formas: un libro de modelos del periodo Meiji que cumple su propósito original más de un siglo después.

El motivo de olas en el diseño japonés

Las olas se encuentran entre los motivos más antiguos de la ornamentación japonesa. El seigaiha, el patrón de semicírculos concéntricos, aparece ya en recipientes de época temprana; como escudo familiar, motivo textil y decoración cerámica, la ola sigue omnipresente hasta hoy. Su atractivo radica en que convierte el movimiento en una forma repetible, algo que puede continuarse indefinidamente y, sin embargo, nunca resulta estático.

Luna y niebla: la escena nocturna

En la pintura, Yūzan se movió dentro del repertorio habitual de su época. Una luna llena sobre un paisaje neblinoso es uno de los motivos más serenos de la pintura a tinta japonesa: la luna no se pinta, sino que se reserva en blanco, y la niebla se genera con tinta difuminada. Estos rollos colgantes pertenecen al otoño, cuando la contemplación de la luna tiene su lugar fijo en el ciclo del año.