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Artista

Murata Tōho

Murata Tōho (村田東圃) fue un pintor de la corriente Nanga que trabajó en la primera mitad del siglo XIX. Enseñó a Asō Tōkoku y fue padre adoptivo del pintor literato Murata Kōkoku.
Kakemono de Murata Tōho: grullas bajo ramas de pino, en tinta y color sobre seda
Grullas y pinos – kakemono de Murata Tōho (村田東圃) (detalle)
En pocas palabras
Murata Tōho (村田東圃) fue un pintor japonés de la corriente Nanga, la pintura japonesa de los literatos, y desarrolló su actividad en la primera mitad del siglo XIX. Instruyó al pintor Nanga Asō Tōkoku (1836–1908) y fue padre adoptivo de Murata Kōkoku (1831–1912), quien más tarde se contaría entre los representantes más conocidos de la pintura de los literatos. Así, Tōho se sitúa en un punto donde se cruzan dos vías de transmisión del Nanga: la instrucción de un discípulo y la continuación de la casa a través de un hijo adoptivo.

Murata Tōho (村田東圃): pintor literato y cabeza de familia

Murata Tōho (村田東圃) fue un pintor japonés de la corriente Nanga, la pintura japonesa de literatos, y desarrolló su actividad en la primera mitad del siglo XIX, aquella fase en la que el Nanga alcanzó su apogeo en Japón. La pintura de literatos se entendía menos como oficio que como ideal formativo: pintar, componer poesía y practicar la caligrafía se consideraban expresiones de una misma actitud, y el pintor, idealmente, no se presentaba como quien acepta encargos, sino como un hombre culto que tomaba el pincel.

Transmisión mediante enseñanza y adopción

Tōho enseñó al pintor Nanga Asō Tōkoku (1836–1908) y fue padre adoptivo de Murata Kōkoku (1831–1912). Ambos caminos —la instrucción de un discípulo y la adopción de un hijo— eran en la pintura japonesa las formas habituales de transmitir una tradición a través de las generaciones. La adopción aseguraba así no solo el nombre, sino también el taller, la colección y la red de relaciones.

Kōkoku se convirtió, en la segunda mitad del siglo XIX, en uno de los pintores literatos más conocidos de Japón. A través de él, la casa de Tōho siguió influyendo hasta entrada la era Meiji, cuando el Nanga tuvo que afirmarse frente a las corrientes recién promovidas.

Grulla y pino

La grulla y el pino se cuentan entre las parejas de motivos más antiguas de la pintura de Asia oriental. A la grulla la tradición le atribuye mil años de vida, y el pino conserva sus agujas durante el invierno; juntos forman una imagen de una vida larga y perdurable. A diferencia de los motivos ligados a una estación, un kakemono así puede exhibirse durante todo el año y resulta especialmente adecuado para ocasiones formales. En la pintura de literatos suele ejecutarse en tinta con color reducido: la grulla vive del contraste entre el plumaje reservado en blanco y las pocas partes negras de la cola y el cuello.