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Artista

Sakai Sanryō

Sakai Sanryō (酒井三良, 1897–1969) pintó la vida en la tierra de nieve de su Fukushima natal. A partir de 1924 formó parte del núcleo del Nihon Bijutsuin.
Kakemono de Sakai Sanryō: cascada en la niebla, pintada con tinta y color
Cascada en la niebla – kakemono de Sakai Sanryō (酒井三良) (detalle)
En pocas palabras
Sakai Sanryō (酒井三良) fue un pintor japonés de nihonga (1897–1969). Procedía de Mishima, en el distrito de Ōnuma, en la prefectura de Fukushima, y estudió con el pintor Bannai Seiran, originario de la misma región. En 1919 se aceptó una obra suya en la exposición de la Kokuga Sōsaku Kyōkai, y en 1921 siguió su admisión en la octava Inten. En 1924 se convirtió en miembro del Nihon Bijutsuin y desde entonces se contó entre sus pintores más destacados. Su obra se dedica al paisaje, en particular a escenas de nieve y escenas rurales que remiten al recuerdo de su lugar de origen.

Sakai Sanryō (酒井三良): pintor del país de la nieve

Sakai Sanryō (酒井三良, 1897–1969) fue un pintor japonés de nihonga. Procedía de Mishima, en el distrito de Ōnuma, en la prefectura de Fukushima, una región de la montaña de Aizu donde los inviernos son largos y la nieve se acumula hasta varios metros de altura. Este origen siguió siendo el tema determinante de su obra.

El camino a través de la exposición Kokuga y el Inten

Sanryō estudió con Bannai Seiran, un pintor de la misma región. En 1919, una de sus obras fue admitida en la segunda exposición de la Kokuga Sōsaku Kyōkai, una asociación de Kioto que se había formado en oposición al sistema académico. En 1921 siguió su admisión en el octavo Inten, la exposición del Nihon Bijutsuin. En 1924 se convirtió en miembro de esta institución y, a partir de entonces, formó parte de sus pintores más destacados.

Nieve, aldea y memoria

Los paisajes de Sanryō no muestran vistas sublimes, sino la vida en una región dura: la cabaña de nieve, la aldea bajo el peso de la nieve, el trabajo en invierno. Su obra más conocida lleva el título Kamakura, por la cabaña construida con nieve en la que los niños del norte de Japón celebran el Año Nuevo. Lo que sostiene estas imágenes no es la descripción, sino la mirada retrospectiva: las pintó, en su mayoría, a distancia, en el recuerdo del paisaje de su infancia.

Agua y niebla como recursos pictóricos

Junto a los cuadros de nieve se encuentra el paisaje acuático. Una cascada entre la niebla exige al pintor representar simultáneamente dos estados de una misma sustancia: la masa que cae y la bruma en la que se disuelve. Esto se resuelve mediante el fondo del cuadro, que queda sin pintar en los puntos decisivos y no representa la niebla, sino que la deja en suspenso. Estos rollos colgantes no están ligados a una estación del año y son aptos para el uso durante todo el año en el tokonoma.