Kawai Gyokudō (川合玉堂): el paisaje japonés en el cambio de las estaciones
Kawai Gyokudō (川合玉堂, 1873–1957) es una de las figuras centrales de la pintura japonesa del siglo XX. Su nombre de nacimiento era Yoshisaburō; nació en la prefectura de Aichi. Encontró su tema pronto y lo mantuvo toda su vida: los paisajes de Japón a lo largo de las estaciones y las personas y animales que trabajan y viven en ellos.
Tres maestros, tres escuelas
La formación de Gyokudō se desarrolló en tres etapas, que a la vez abarcan tres tradiciones. En 1887, a los catorce años, ingresó en Kioto con Mochizuki Gyokusen y allí recibió el nombre artístico de Gyokushū. En 1890 pasó a Kōno Bairei y su escuela de pintura, con lo que entró en la tradición Maruyama. En 1896, con 23 años, se trasladó a Tōkyō y se convirtió en discípulo de Hashimoto Gahō, quien había llevado la tradición Kanō a la nihonga moderna. De esta triple formación —pintura de escuela kiotense, observación de la naturaleza al estilo Maruyama, pincelada Kanō— surgió su tono propio.
Pintor de la corte, profesor, condecorado con la Orden de la Cultura
A partir de 1898 Gyokudō colaboró en el Nihon Bijutsuin, que Okakura Tenshin había fundado junto con Gahō y Yokoyama Taikan. En 1915 fue nombrado profesor de pintura japonesa en la Escuela Superior de Bellas Artes de Tōkyō, y en 1917, pintor de la corte imperial. En 1940 recibió la Orden de la Cultura, el más alto galardón que Japón otorga por méritos culturales.
El paisaje como atmósfera
Los paisajes de Gyokudō rara vez muestran algo especial: un río, una barca, una ladera bajo la lluvia, y una figura trabajando. Precisamente eso los hace útiles para el tokonoma, pues no reclaman el espacio, sino que le dan un tono. Quien busque un rollo colgante japonés para un espacio habitable y no para una ocasión concreta, encontrará en este tipo de paisaje la solución más discreta: funciona durante todo el año y no queda fijado por un motivo estacional. El montaje resulta especialmente importante en este caso, ya que sostiene el tono contenido de la imagen, o bien lo desvirtúa.