Takebe Hakuhō
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Takebe Hakuhō (武部白鳳): pintor de la escuela Shijō en la Osaka de la era Meiji
Takebe Hakuhō (武部白鳳) nació en 1871 en Ōsaka; su nombre civil era Tōtarō (藤太郎). Pertenecía a la escuela Shijō y fue una figura apreciada en el círculo pictórico de Ōsaka durante las eras Meiji y Taishō. Ōsaka constituía, junto a Kyōto y Tōkyō, un centro propio con sus propias asociaciones, exposiciones y comitentes —procedentes en su mayoría del gremio mercantil—, lo que confería a la pintura de allí un carácter más práctico y menos cortesano.
Del ukiyo-e a la escuela pictórica de Naniwa
El padre de Hakuhō, Takebe Hōhō, trabajó como ilustrador en los años de fundación del Asahi Shinbun; el hijo creció, pues, en un entorno en el que dibujar era el sustento familiar. Comenzó, como cabría esperar, con el ukiyo-e y en 1884 pasó a la escuela pictórica de Naniwa (浪華画学校), una de las instituciones con las que la era Meiji complementaba la tradicional enseñanza de maestro a discípulo con una instrucción de tipo escolar. Allí y posteriormente fue discípulo de Nishiyama Kan'ei. Adoptó el nombre artístico de Hakuhō a partir de 1893; su hijo Takebe Motoichirō también llegó a ser ilustrador.
Paisajes y kachō-ga al modo pictórico Shijō
Como representante de la escuela Shijō, Hakuhō trabajaba con capas de tinta suavemente graduadas y un color contenido. Era conocido sobre todo por sus paisajes de composición serena, en los que la profundidad se genera mediante bancos de niebla y planos escalonados en lugar de mediante una construcción en perspectiva. Junto a ellos figuran representaciones de aves en árboles frutales y en flor.
La niebla como recurso de profundidad pictórica
La pintura paisajística de la escuela Shijō prescinde de la construcción en perspectiva. La profundidad surge por escalonamiento: una ladera se sitúa delante de la siguiente, entre ambas se interpone un banco de niebla, y lo que queda más al fondo se vuelve más pálido y menos definido. El fondo sin pintar realiza aquí ese trabajo: es a la vez bruma y lejanía. Para el espacio habitable, este tipo de rollos colgantes resultan agradecidos, porque no fijan ninguna estación del año y no obligan a la mirada a fijarse en un solo punto. En los rollos colgantes japoneses de este tipo merece la pena comparar varias piezas: la relación entre la superficie pintada y la superficie abierta determina el efecto en el espacio.