Seto-yaki – la cerámica que dio nombre a la palabra cerámica
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Existen pocas distinciones que muestren de forma más elocuente hasta qué punto una tradición artesanal ha marcado la vida cotidiana de todo un país como esta: en japonés, la cerámica se llama coloquialmente, sin más, Setomono – «cosas de Seto». El nombre de una sola ciudad de la prefectura de Aichi se convirtió así en el término genérico para la cerámica en general, tal como en alemán «Meißner» se emplea a veces para designar la porcelana fina. Este solo rastro lingüístico revela el papel central que la cerámica Seto-yaki ha desempeñado durante siglos en la historia de la cerámica japonesa.
¿Qué es el seto-yaki?
El seto-yaki (瀬戸焼) es una cerámica tradicional japonesa procedente de la ciudad de Seto y de la vecina Owariasahi, en la prefectura de Aichi, cerca de la ciudad de Nagoya. Seto se cuenta entre los Six Ancient Kilns (Rokkoyo), las seis regiones alfareras de mayor tradición de Japón, pero se considera una particularidad dentro de estos seis centros: mientras que la mayoría de los antiguos hornos producían cerámica yakishime sin esmaltar, Seto fue durante siglos el único centro japonés que producía cerámica esmaltada, una ventaja técnica que fue determinante para la importancia suprarregional de este lugar.
Un alfarero aprende en China
Según la tradición, el establecimiento de Seto como importante centro cerámico se remonta al alfarero Katō Shirozaemon, quien en el siglo XIII —probablemente en la década de 1220— viajó a China para estudiar allí las técnicas de la producción cerámica china. Modelos chinos como la porcelana celadón, de brillo verdoso, y el gres Tenmoku, de color marrón oscuro y brillo ferroso, inspiraron de manera decisiva la producción temprana de Seto. Tras varios intentos en distintas ciudades japonesas, Shirozaemon logró finalmente levantar en Seto un horno próspero; otros alfareros siguieron su ejemplo, de modo que, en los siglos siguientes, Seto se convirtió en uno de los centros cerámicos más importantes de Japón.
Diversidad de esmaltes en lugar de un estilo uniforme
A diferencia de muchas otras regiones alfareras de larga tradición, Seto-yaki no se caracteriza por una estética única e inconfundible, sino por una notable diversidad de formas y esmaltes. A lo largo de los siglos se desarrollaron y perfeccionaron en Seto y sus alrededores esmaltes verdes, azules, amarillos y marrones, inspirados en la cerámica china importada, pero dotados cada vez más de un lenguaje formal japonés propio. Esta apertura a la experimentación convirtió a Seto en un lugar de constante innovación técnica, una circunstancia que se refleja hasta hoy en la estrecha vinculación histórica con la vecina región de Mino, adonde huyeron muchos alfareros de Seto durante las turbulencias bélicas de la época medieval y donde fundaron estilos propios y nuevos como Shino, Oribe y Ki-Seto.
Sometsuke: pintura azul cobalto sobre fondo blanco
Con el tiempo se desarrolló en Seto un estilo de pintura característico llamado Sometsuke: cerámica blanca sin esmaltar, que se pinta con un pigmento azul intenso llamado Gosu (un color índigo con contenido de cobalto) y a continuación se esmalta. Para su elaboración se utilizaban tradicionalmente materias primas locales como la arcilla Motoyama-Kibushi y la arcilla Motoyama-Gairome, así como feldespato de la región de Sanage. Lo extendida que estaba esta combinación a principios del siglo XIX lo demuestran los platos Ishizara de aquella época que se conservan en el Metropolitan Museum of Art, catalogados allí como gres con marrón de hierro y azul cobalto bajo cubierta transparente. El ceramista Katō Tamikichi trajo además a principios del siglo XIX técnicas de fabricación de porcelana procedentes de la región de Kyūshū a Seto, de manera que la oferta se amplió posteriormente con porcelana fina y pintada, cuyos motivos representan a menudo el paisaje y la naturaleza de la propia región de Seto.
Periodo Meiji: exportación e influencia internacional
Durante el periodo Meiji (1868–1912), la cerámica de Seto vivió una fase especialmente productiva: la gama de productos se amplió con vajillas, mesas, faroles y jarrones de flores, y la cerámica de Seto fue cada vez más apreciada en Occidente. Hacia finales del siglo XIX, los motivos de Seto llegaron incluso a influir en el movimiento europeo del Art Nouveau, un ejemplo notable del intercambio cultural que hizo posible la apertura de Japón tras siglos de aislamiento durante el periodo Edo.
Seto-yaki hoy
Hasta hoy, Seto es una de las regiones ceramistas más productivas de Japón y abastece tanto al mercado tradicional de artesanía como a la fabricación industrial de vajilla cotidiana. Las piezas de Seto hechas a mano se distinguen de la producción industrial en serie sobre todo por el tratamiento individual del esmaltado: a diferencia del esmalte uniforme aplicado a máquina, las piezas Sometsuke hechas a mano muestran ligeras irregularidades en el trazo del pincel de la pintura de cobalto, así como una profundidad característica del color bajo esmalte que solo puede lograrse mediante la técnica de cocción tradicional.
Formas y uso
La variedad de la cerámica producida en Seto es correspondientemente amplia: desde vajilla de té sencilla hasta jarrones pintados con esmero y objetos decorativos para el uso cotidiano. Esta versatilidad distingue claramente la cerámica de Seto de tradiciones más especializadas como la cerámica de Bizen o la cerámica de Hagi, que se centran principalmente en la cerámica para el té. Quien se interesa por la cerámica de Seto se encuentra, en definitiva, con un fragmento de cultura cotidiana japonesa vivida: una cerámica tan naturalmente arraigada en la vida japonesa que su nombre se convirtió en sinónimo de todo el oficio.
Seto y el origen de la palabra «Setomono»
Hasta qué punto el seto-yaki está arraigado en la conciencia cotidiana japonesa se aprecia de forma especialmente clara en el propio idioma: durante siglos, la producción procedente de Seto tuvo tal presencia e influencia en todo Japón que el término Setomono, literalmente «cosas de Seto», se estableció como denominación coloquial para la cerámica en general, independientemente de la región de la que procediera en realidad una pieza determinada. El consorcio Japan Heritage de las seis ciudades alfareras alude precisamente a este hecho lingüístico cuando denomina a Seto desde hace tiempo la capital alfarera de Japón. Esta generalización lingüística no es en absoluto algo evidente dentro de la historia cultural japonesa y pone de manifiesto la posición destacada que Seto ocupó durante siglos como centro de la producción cerámica japonesa.
Todavía hoy, la región de Seto sigue siendo un centro importante de la industria cerámica japonesa, que abarca tanto la artesanía tradicional como la fabricación industrial de cerámica técnica, por ejemplo para la industria automovilística y electrónica. Este doble papel como cuna de la artesanía tradicional y, al mismo tiempo, de la cerámica industrial moderna convierte a Seto en uno de los centros cerámicos más multifacéticos de Japón, en el que la tradición alfarera centenaria y la innovación tecnológica contemporánea se encuentran de manera notable. Para los visitantes de la región, el museo de cerámica local ofrece una visión completa de esta larga e ininterrumpida línea de desarrollo, desde las primeras vasijas vidriadas del siglo XIII hasta la producción actual, tanto industrial como artesanal. Quien se adentra en el seto-yaki se encuentra, en definitiva, con un microcosmos de toda la historia de la cerámica japonesa concentrado en un espacio regional muy reducido.
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Fuentes y bibliografía
Japan Heritage Consortium de las seis ciudades alfareras: The Six Ancient Kilns – About us, en.sixancientkilns.jp.
The Metropolitan Museum of Art: Ishizara with Stylized Human Face, n.º de inv. 1975.268.604, metmuseum.org.
The Metropolitan Museum of Art: Ishizara with Warbler on a Flowering Plum Branch, n.º de inv. 1975.268.613, metmuseum.org.
Richard L. Wilson: Inside Japanese Ceramics. A Primer of Materials, Techniques, and Traditions. Weatherhill, Nueva York 1995.
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