Artista

Kanō Seisen'in Osanobu

Kakemono de Kanō Osanobu: ramas de sauce con insecto volador, en tinta sobre seda
Sauce con insecto volador – kakemono de Kanō Seisen'in Osanobu (狩野晴川院養信) (detalle)

Kanō Seisen'in Osanobu (狩野養信): noveno cabeza de la casa Kobikichō

Kanō Osanobu (狩野養信) fue un pintor japonés del final del periodo Edo y dirigió, como noveno cabeza, la casa Kobikichō-Kanō, la más influyente de las cuatro líneas oku-eshi al servicio del Shogunato. Su gō era Seisen'in (晴川院); por ello, en las descripciones de piezas aparece habitualmente como Kanō Seisen'in Osanobu.

¿Osanobu, Yoshinobu o Yasunobu? Sobre la lectura

Los caracteres 養信 se leen Osanobu. En el comercio de arte y en los listados de inventario circulan también las formas Yoshinobu y Yasunobu, que se basan en lecturas divergentes de los mismos caracteres. Los tres nombres designan al mismo pintor. Se requiere especial precaución, porque «Yasunobu» es a la vez el nombre de un pintor Kanō completamente distinto: Kanō Yasunobu (狩野安信), el hermano menor de Kanō Naonobu. Por ello, en el etiquetado de una pieza siempre debe comprobarse la escritura en kanji: 養信 y 安信 son claramente diferentes.

Continuación del estilo pictórico paterno

Osanobu era hijo de Kanō Naganobu, quien, como octavo cabeza, había combinado la tradición Kanō con elementos de la representación espacial de la época Qing. La literatura de historia del arte japonesa describe una transmisión directa: los trabajos preparatorios de Naganobu, su técnica policromada, la precisión de los componentes yamato-e y su forma de composición influyeron directamente en la orientación artística del hijo.

Sauce e insecto: el pequeño formato del final del periodo Edo

Una rama de sauce, un insecto en vuelo, mucho fondo vacío: motivos de este tipo se cuentan entre los más discretos de la pintura japonesa y precisamente por ello exigen la mano más segura. No hay nada tras lo cual pueda ocultarse un trazo fallido. El sauce sitúa una imagen así a comienzos del verano, el insecto le da el instante: está captado en vuelo, no posado. En el final del periodo Edo, este tipo de obras se pintaban para el uso cotidiano en el tokonoma, no para la ocasión festiva: imágenes que se miran sin percatarse de ellas.

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